Putas!
Comienza el espectáculo,
imaginando las partes más privadas de tu anatomía,
rogando ofertas a los dioses de rodillas.
Continúas con miradas asesinas de felina ofendida,
encantada de conocerte, elevando la frente.
La química en peligro y el vestido, de pecadora profesional.
De puta o de beata, encantadoras ambas.
Dime con quien andas, te diré con quién acabas
anidando liendres, anidando liendres.
Te entregas a los dioses. A los hombres no los nombres.
Al menos esta noche, perderás la intimidad.
La discreción es una gran cualidad que escasea en estos días
de amores de revista de papel cuché.
La oferta y la demanda, es la que manda,
y tal como anda la santa madre, más vale tarde que mañana.
Que no se te vaya la gana ni el murmullo del ron,
que podemos hacer tanto amor estando juntos
anidando liendres, anidando liendres.


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